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Espacios Naturales

La diversidad de Espacios Naturales que atesora el territorio de Castilla y León le ha valido destacar en el conjunto de la Europa Occidental como una región considerada con la mayor unidad natural. 



Castilla y León entra en la política de protección, que se inicia en el año 1987 en el panorama mundial, cuando se declara en EE.UU. el primer Parque Nacional de la historia: Yellowston. España se unió a esta iniciativa y estableció la primera protección a los parques nacionales en 1918. 



En el año 1991 la Junta de Castilla y León afronta el marco legal que permite el amparo, protección y regulación de aquellos Espacios que destacan por su calidad natural. Actualmente, Castilla y León cuenta con 40 Parques Naturales dentro del programa de Parques Naturales de Castilla y León, amparados por la Red de Espacios Naturales, un extraordinario mosaico caracterizado por la diversidad y calidad medioambiental en un territorio donde la montaña, la llanura y la ribera dan asiento a una amplia gama de ecosistemas asociados a la fauna, la flora y, sobre todo, a un entorno donde las poblaciones siguen conviviendo en el mismo Espacio Natural. 



La Naturaleza se convierte así en un producto turístico de primer orden que contribuye a recrear un variopinto museo natural lleno de ecosistemas, frondosos valles, fauna y flora autóctona y paisajes y lugares de incomparable belleza. La férrea protección medioambiental de estos parques naturales permite la convivencia del visitante, el lugareño y el entorno natural.
En Castilla y León, los Picos de Europa, la Sierra de Gredos, el Monte Santiago, los macizos montañosos de la Sierra de La Demanda, las montañas de Urbión o la Sierra de Ancares son, entre otras, las zonas de montaña que entusiasman a los amantes de la naturaleza, el senderismo y los valores medioambientales. Además, bellos lagos, sierras frondosas y cursos de ríos encajonados por la erosión de sus cauces como los Arribes del Duero, Las Hoces del Duratón, el Cañón de Río Lobos o la Yecla configuran parajes de inusitada belleza y singularidad. Por este motivo, la región castellana y leonesa es un destino obligado en la Europa Occidental para disfrutar de un marco natural vivo.

Con lo que respecta a nuestro territorio nos encontramos con

EL PARQUE NATURAL LAS BATUECAS-SIERRA DE FRANCIA

al sur de la provincia salmantina que merece la pena ser visitado por el paisaje en general tremendamente agreste y la arquitectura popular (varios núcleos considerados conjunto histórico - artístico).
Los amantes de la naturaleza disfrutarán de su riqueza medioambiental con una vegetación que dada su situación a caballo entre la meseta norte y la meseta sur hace que sus orientaciones definan un amplio abanico de formaciones vegetales.
El valle del Alagón, que atraviesa el Parque, pone en contacto de una manera suave la meseta norte y la meseta sur, encontrándose formaciones del mediterráneo continental castellano y leonés y el clima más temperado de Extremadura. Como muestra, en un recorrido de 10 km. desde la Peña de Francia hasta el Valle del Alagón se puede encontrar la siguiente serie de más altitud a menos y de orientación norte a orientación sur: Piornales fríos - bosques de pino silvestre - abedulares - robledales de rebollo - castañares - carballedas - encinares - cultivos de cerezo y vid - alcornocales - madroñeras - olivares y viñedos - alisedas - enebrales de enebro rojo.

En cuanto a la fauna, por el mismo motivo que la flora, se puede encontrar fauna típicamente norteña como la becada, el pico menor y elementos típicamente mediterráneos: Buitre negro, cigüeña negra, cabra montés ibérica. Hasta el año 1995 había constancia de la presencia de lince ibérico, cuya situación ahora es dudosa. Además, el aislamiento de este sector del sistema central ha provocado la aparición de endemismos. Uno de ellos es un pez.: La colmilleja del Alagón, restringida a la cuenca de este río y la lagartija de la Peña de Francia, vertebrado exclusivo de esta sierra y recientemente descubierto.
Y para los amantes de la cultura y las tradiciones en pocos lugares encontrarán una concentración tan elevada de arquitectura tradicional, edificaciones religiosas, plazas fortificadas, elementos etnográficos y usos tradicionales. En cualquier caso, el valor fundamental que ha caracterizado la zona y la ha hecho famosa han sido su concentración de pinturas rupestres y la conservación de la arquitectura tradicional en sus pueblos lo que les ha supuesto conseguir la declaración de Conjunto Histórico-Artístico a varios de ellos ( Mogarraz, San Martín del Castañar, Sequeros, Monleón, Miranda del Castañar y La Alberca).



ESPACIO NATURAL DE CANDELARIO

situado en la Sierra de Candelario, se nos presenta una zona con una gran riqueza medio ambiental y arquitectónica
La zona incluye sierras elevadas (más de 2.000 metros de altitud en la cuerda del Calvitero) con canchales, pastizales montanos y roquedos calizos.
Castañares, robledales y pinares comparten el medio con nutridas alamedas, fresnedas, abedulares y toda suerte de especies de menor porte que configuran un valioso sotobosque donde habita el gato montés, la garduña, la jineta o el tejón
Los ríos y los numerosos arroyos existentes mantienen bosques de ribera bastante bien conservados y en ocasiones forman profundos barrancos. Se incluye un pequeño embalse montano (Las Angosturas) así como lagunas y turberas de origen glaciar en las partes más altas de la sierra.
Desde el punto de vista ornitológico destacar la importante población nidificante de Cernícalo Primilla que se encuentra en el borde del espacio. Otras especies significativas son el Halcón Peregrino, Cigueña Negra, Halcón Abejero, Agachadiza Común, Pico Menor, Pechiazul, Tarabilla Norteña, Acentor Alpino



ESPACIO NATURAL DE QUILAMAS,

La Sierra de las Quilamas se alza sobre la penillanura meridional de la provincia de Salamanca como si de un baluarte rocoso se tratara, en lo que algunos denominan las Presierras, verdadera antesala de la Sierra de Francia y Béjar.
Esta alineación montañosa de orientación oeste-este, a pesar de su escasa altitud, encierra rincones y lugares de gran belleza y de notable calidad ambiental, enriquecidos por las singularidades climáticas que la configuración orográfica y fluvial aporta.
 Los principales valores del Espacio Natural de Quilamas son botánicos, faunísticos y paisajísticos. La gran belleza del paisaje, la diversidad y el excelente estado de conservación de las masas arbóreas y la riqueza de su fauna, hacen de esta zona un enclave de gran interés para su conservación.
Respecto a la vegetación destacan las masas de roble (Quercus pyrenaica) que sirven de enlace entre las dehesas del Campo Charro con los bosques del Parque Natural de las Batuecas. En las zonas más bajas y expuestas a la insolación se situa la vegetación típicamente mediterránea de brezales (Erica spp.), encinas (Quercus rotundifolia), alcornoques (Quercus suber) y madroños (Arbutus unedo), la cual se entremezcla con las masas predominantes de melojo (Quercus pyrenaica) en forma de manto bajo, adehesado y en determinados enclaves de laderas umbrías, en forma de bosque mixto asociado a castaños y acebos, tal y como sucede en el paraje denominado “La Honfría”, aquí entre los robles melojos que integran el bosque crecen algunos ejemplares de castaños y numerosos acebos.
Quilamas es un enclave de elevado interés faunístico, este Espacio alberga una de la mejores colonias de buitre negro de la Comunidad de Castilla y León, estimándose una población de 20-25 parejas. Junto a él hay que mencionar otras especies de aves muy significativas como son la cigüeña negra, el halcón peregrino, águila culebrera, águila real, alimoche, buitre leonado, etc.
Entre los mamíferos hay que destacar la presencia de la nutria, el gato montés, la gineta, la garduña, el tejón, sin olvidar el jabalí, el zorro, el conejo…

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