El jamón ibérico es una de la delicatesen de la gastronomía española; es más, podríamos decir que es uno de los símbolos más característicos y reconocidos de la misma. Es sencillamente, un manjar. Su calidad ha conseguido un reconocimiento universal que le hace ser uno de los platos más codiciados en cualquier buena mesa.

El jamón ibérico nos regala un sinfín de sensaciones sensoriales que todo buen gourmet descubrirá en la cata del mismo. La vista será la primera que trabaje, apreciando el veteado, su característico color, la fluidez de la grasa, la presencia de cristales de aminacidos,…

El aroma es muy característico, pero será finalmente su sabor lo que otorgue a este plato su valor más apreciado. Un sabor intenso, ligeramente salado, con una gran permanencia en nuestra boca. Toda una delicia.

Para una óptima cata del ibérico, éste deberá estar cortado en finas lonchas. Esto nos permitirá poder apreciar en todo su valor las características de la pieza. Catar es un arte y necesita de entrenamiento; como sucede con el vino, requiere atención y constancia. La visita a las rutas del Jamón Ibérico nos permitirá aproximarnos al descubrimiento de todas las sensaciones que nos muestra el Jamón Ibérico. En su propio entorno y de la mano de los más notables especialistas.

Más que Jamón Ibérico

Además del jamón, el cerdo ibérico nos proporciona otros muchos productos de alto valor culinario. La Ruta del Jamón Ibérico se convierte así en una fantasía gastronómica en la que podremos descubrir todo un mundo de sensaciones y sabores en torno al ibérico y su cultura.

Fama universal tienen los embutidos. Chorizos, lomos, salchichones,… son sin duda los productos más conocidos. Su elaboración, al igual que la del jamón, es muy compleja y, además de la excelente materia prima, se necesita conocimiento, experiencia y habilidad para su preparación.

Cada elaborador tiene sus propios secretos y peculiaridades. Desde la receta en la que se combinan adecuadamente las dosis de magro, la cantidad de grasa necesaria para evitar el excesivo secado, la fórmula de especias necesarias o el punto de sal; hasta los tiempos y condiciones de secado y maduración.

Sin duda los embutidos de ibérico son el complemento ideal a nuestras catas y degustaciones de jamón ibérico. Pero en los últimos años se ha producido el redescubrimiento de otras partes del ibérico destinadas a su consumo en fresco que se han incorporado a las cartas de los más afamados restauradores, por su calidad, textura y sabor. En la Ruta tendremos oportunidad de sorprendernos con recetas que incluyen piezas que quizá nos sorprendan por lo poco habituales como la pluma o el secreto. Son un verdadero manjar y no podemos marcharnos del territorio sin haberlas degustado, nos abrirán un nuevo mosaico de posibilidades que seducirán a todo amante de la buena mesa.

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